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viernes, marzo 05, 2010

El chocolate podría hacer que los accidentes cerebrovasculares sean menos probables

Sin embargo, un experto señala que la falta de beneficio para la enfermedad cardiaca y los accidentes cerebrovasculares más comunes sigue siendo un misterio

Por Serena Gordon
Reportero de Healthday

MIÉRCOLES, 3 de marzo (HealthDay News/DrTango) -- En una noticia que de seguro deleitará a los amantes del chocolate, un estudio de la Harvard halla que comer unos cuantos cuadritos de chocolate al día podría reducir el riesgo de accidente cerebrovascular (ACV) hemorrágico en 52 por ciento.

Desafortunadamente para los fanáticos del chocolate, la misma investigación también encuentra que el chocolate no parece tener un beneficio protector para el tipo más común de ACV.

Las personas que sufren un accidente cerebrovascular tienen un ACV isquémico o hemorrágico. El accidente cerebrovascular isquémico ocurre cuando un vaso sanguíneo que suministra sangre al cerebro sufre una obstrucción parcial o total. Este tipo de ACV representa casi el 80 por ciento de todos los casos de esta dolencia, de acuerdo con el Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidente cerebrovascular de EE. UU. Los ACV hemorrágicos, que ocurren cuando se rompe y sangra un vaso sanguíneo del cerebro, constituyen casi el veinte por ciento de todos los accidentes cerebrovasculares.

"Existen varios mecanismos posibles, pero el efecto del cacao rico sobre la salud cardiovascular parece derivarse de su efecto sobre la presión arterial y la capacidad para mejorar la flexibilidad de los vasos sanguíneos", señaló el autor principal del estudio, el Dr. Martin Lajous, candidato doctoral en la Facultad de salud pública de Harvard en Boston.

"En el contexto de una ingesta apropiada, comer pequeñas cantidades de cacao podría resultar beneficioso", apuntó Lajous.

Sin embargo, Lajous agregó que "es difícil entender por qué parece beneficiar sólo el accidente cerebrovascular hemorrágico".

Los hallazgos serán presentados el miércoles en la conferencia de la American Heart Association sobre epidemiología y prevención de la enfermedad cardiovascular en San Francisco.

El beneficio atribuido al cacao resulta de las sustancias que contiene, conocidas como flavonoides, que se cree ayudan a proteger contra ciertos factores de la enfermedad cardiovascular, tales como la presión arterial y los coágulos.

En el estudio, los investigadores revisaron los datos de 4,369 mujeres francesas de mediana de edad, ninguna de las cuales tenía evidencia de enfermedad cardiaca al comienzo del estudio en 1993. El índice de masa corporal promedio era de 23, una cifra que se considera un peso normal.

Cuando comenzó el estudio, las mujeres ofrecieron un recuento detallada de los alimentos que comían en un periodo de 24 horas. Los investigadores calcularon el consumo de cacao mediante el análisis de siete alimentos en particular: barras de chocolate sin leche, barras de chocolate con dulce, bebidas de chocolate, crema de chocolate, cruasán relleno de chocolate, galletas con chocolate y pasteles que contenían chocolate.

En los 12 años siguientes, 493 mujeres fueron diagnosticas con algún tipo de enfermedad cardiovascular: 200 tuvieron ataques cardiacos y 293 un accidente cerebrovascular. De los ACV, 189 fueron isquémicos y 91 hemorrágicos.

Tras ajustar los datos para tomar en cuenta factores de riesgo conocidos de la enfermedad cardiaca, tales como el consumo de tabaco, la actividad física, el peso, la presión arterial, los niveles de colesterol y la diabetes, los investigadores no encontraron ninguna asociación estadísticamente significativa en el riesgo de enfermedad cardiovascular entre los que consumían una alta cantidad de cacao y los que consumían un baja cantidad.

Sin embargo, cuando desglosaron los datos por tipo de ACV, encontraron una reducción estadísticamente significativa entre las mujeres que tenían accidentes cerebrovasculares hemorrágicos y que habían consumido la mayor cantidad de chocolate. Entre las mujeres que consumieron más de 9 gramos (0.32 onzas) de chocolate al día, el riesgo de accidente cerebrovascular hemorrágico fue 52 por ciento más bajo que entre las que consumían menos de 0.1 gramos de chocolate al día.

Lajous explicó que 9 gramos equivale a dos o tres cuadritos de chocolate al día, y apuntó que las mujeres francesas del estudio consumían por lo general chocolate negro, que contenía cerca de 35 por ciento de cacao.

"Nuestros resultados son intrigantes, pero necesitan confirmarse en otros estudios", señaló.

Y no todo el mundo está de acuerdo con esta hipótesis.

"Sería maravilloso que el chocolate evitará realmente la enfermedad cardiaca y el accidente cerebrovascular, pero creo que no es más que un deseo", advirtió el Dr. Keith Siller, director médico del Centro de Atención Integral del Accidente Cerebrovascular del Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York. "Aunque es posible que la idea de que los flavonoles, la parte amarga del chocolate, puedan contribuir a la salud cardiovascular, tenga algún mérito, no existen pruebas científicas sólidas".

Además, quedó perplejo con el hallazgo del estudio de que el cacao podría proteger contra un tipo de accidente cerebrovascular pero no contra otro. "Es difícil comprender por qué no hay beneficios para la enfermedad cardiaca y el accidente cerebrovascular isquémico", dijo Siller. "Cualquier cosa que pueda ayudar en el ACV debería surtir efecto en ambos tipos".

Las personas que incorporan a su dieta alimentos como el chocolate o vino tinto con la esperanza de prevenir la enfermedad cardiaca, señaló, también necesitan saber que consumen calorías adicionales. "Si comienza a aumentar de peso, quizá adquiera factores de riesgos adicionales para el accidente cerebrovascular y la enfermedad cardiaca", enfatizó Siller.

http://healthfinder.gov/

 

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viernes, febrero 19, 2010

Alimentos ricos en lactobacilus, un refuerzo para las defensas

Su consumo mejora la nutrición y el equilibrio de la mucosa y la flora intestinal, barreras naturales de protección frente a infecciones

El consumo habitual de probióticos (microorganismos vivos con efectos orgánicos saludables) se ha asociado a un refuerzo de la inmunidad, una barrera determinante en el control de los microorganismos patógenos, responsables de infecciones y trastornos gastrointestinales. Los yogures y demás leches fermentadas son los probióticos más conocidos y consumidos.

* Autor: Por MAITE ZUDAIRE
* Última actualización: 17 de febrero de 2010

Hay una forma sencilla y casera de producir probióticos a partir de los vegetales. Se trata de la fermentación, un método natural y ancestral en las distintas civilizaciones, que cumple dos importantes objetivos: aumentar el tiempo de conservación de los alimentos y potenciar el valor nutricional de los mismos. El consumo de los vegetales fermentados, conocidos también como pickles o encurtidos, se convierte en una fuente natural de lactobacilus, bacterias necesarias para la nutrición de las defensas del organismo.

Ante los evidentes beneficios orgánicos de los alimentos fermentados, se aconseja su consumo habitual, en particular, entre los niños y ancianos, más propensos a enfermarse debido a múltiples infecciones. Al mismo tiempo resulta útil consumirlos cuando se toman antibióticos, dado que los más usados son de amplio espectro y combaten todo tipo de bacterias, incluidas las bacterias beneficiosas del intestino (Bifidus y Lactobacilus).

Elaborar lactobacilus naturales

Además de los yogures y las leches fermentadas hay otros alimentos que, por el proceso natural de fermentación al que han sido sometidos, son una fuente original de lactobacilus. Se trata de las verduras y hortalizas fermentadas, pickles o encurtidos. Uno de los grandes beneficios que se atribuyen a las hortalizas fermentadas es el de restablecer los microbios de la flora intestinal porque proveen de microorganismos benefactores como los del género Lactobacilus ("acidophilus", "bifidus", "plantarum", "leichmanii", "fermentum").

Parte de la colonia de lactobacilus que se ingiere al consumir los pickles, cuando entran en contacto con el medio ácido del estómago, no sobreviven. Pero los que resisten pasan a repoblar el intestino. Una alimentación rica en carbohidratos (verduras, hortalizas, frutas, cereales y legumbres) y pobre en proteína animal también favorece el desarrollo de los lactobacilus en el propio intestino. La razón es que la parte de los carbohidratos no digeribles de los alimentos, como la fibra y los fructooligosacaridos, son fermentados por la flora intestinal que produce en parte estas bacterias. Los beneficios orgánicos de los pickles se notan al poco tiempo de introducirlos en la dieta cotidiana. Para ello se aconseja comer una cucharada en cada comida:

  • Estimulan el apetito, por lo que se pueden consumir minutos antes de comer como aperitivo o mezclados con la ensalada para preparar al estómago a la digestión posterior.
  • Ayudan a regenerar la flora intestinal: alivia las molestias digestivas en individuos con tendencia al estreñimiento, la diarrea, la dispepsias o la flatulencia o hinchazón abdominal.
  • Neutralizan el deseo de comer azúcar o alimentos dulces a todas horas.

Los menos conocidos

En tiendas de alimentación especializada o ecológica se dispone de otros alimentos fermentados, ingredientes de la cocina tradicional asiática, que aquí apenas se conocen ni se usan. La mayoría de ellos son derivados de la soja.

  • Tempeh: producto fermentado de la soja que ha ganado popularidad debido a su gran poder nutritivo, en particular, por ser el perfecto sustituto de los productos de origen animal dada su equivalente concentración en proteínas de alto valor biológico. Dentro del recetario de CONSUMER EROSKI se hallan las recetas de tempeh al ajillo, mezclado con espaguetis.
  • Miso: fermento de consistencia pastosa elaborado con soja y sal marina que sirve de potenciador del sabor. Comenzar las comidas y/o las cenas con una sopa de miso (puede llevar verduras, tacos de pescado...) es una opción recomendable porque además de nutrir el sistema inmune, mejora las digestiones. La adición de un poco de miso al arroz o al rehogado de la pasta es otra manera de consumir estos alimentos. Conviene añadirlo al final de la cocción, para que el calor residual active los fermentos pero no los destruya.
  • Tamari: salsa de soja obtenida por fermentación de las habas de soja con agua y sal. Hay que diferenciarla de otra salsa, también denominadas de soja o shoyu, que se obtiene al fermentar la soja con granos de trigo. Su uso ha de ser comedido y proporciona un sabor especial a los distintos platos: de pollo, de albóndigas, macarrones con verduras, pescados o variedad de carnes e, incluso, de aliño de ensaladas en lugar de la sal (dado que es un alimento muy salado).
  • Umeboshi: ciruelas fermentadas con sal marina durante más de dos años con propiedades de alcalinizar la sangre, efecto antibiótico y antiséptico.

Probióticos y sistema inmune

El interés por el uso de probióticos para mejorar la salud se centra, en parte, en su potencial para modular diversos factores del sistema inmunológico, tanto innatos como adquiridos. El cuerpo es la primera línea de defensa del sistema inmunológico y la mucosa es una barrera fundamental de protección contra los microorganismos patógenos. El sistema inmune de las mucosas se compone de tres niveles: físico (moco), molecular (proteínas antimicrobianas) y celular (componentes que actúan de manera sinérgica con los anteriores). Y todos tienen una función común, la de evitar que los microbios invadan el organismo.

El deterioro de la funcionalidad de las mucosas -la intestinal es la de mayor tamaño y mayor capacidad- forma parte de una serie de enfermedades inflamatorias como la colitis ulcerosa, la celiaquía, así como de otras infecciosas. En una reciente revisión sobre probióticos e inmunidad realizada por investigadores australianos de la Griffith University, el Australian Institute of Sport, la University of Queensland y el Centre of Excellence for Applied Sports Science Research, informan del papel beneficioso de los probióticos a distintos niveles del sistema inmunológico.

El mecanismo de acción de algunos de ellos (LGG, "Bifidobacterium lactis", "Lactobacillus acidophilus") se relaciona con su capacidad de competir con los microorganismos patógenos para los sitios de adhesión, aumentar la secreción de mucinas (moco) que inhiben la adhesión de los patógenos, aumentar la concentración de proteínas antimicrobianas (defensinas, mucinas...) o modular la permeabilidad de la mucosa gastrointestinal. Este último aspecto es relevante para impedir la entrada de los microorganismos patógenos y demás tóxicos a la circulación sistémica.

En la revisión sobre el uso de probióticos como terapia nutricional dirigida por el Department of Human Nutrition, Food & Animal Sciences de la University of Hawaii (EE.UU.), los autores coinciden con la investigación anterior en señalar que los probióticos han demostrado influir en varios aspectos de la función inmune. En estudios realizados en animales y humanos con diferentes tratamientos de las bacterias ("L. casei", "L. acidophilus" o "bífidus B."), se ha constatado un aumento de secreción de inmunoglobulinas A (IgA).

Los expertos informan también de varios estudios que han manifestado que los probióticos (sobre todo "L. casei" y "L. rhamnosus GG") aumentan la producción de citoquinas, unas proteínas que regulan el crecimiento y modulación de la secreción de inmunoglobulinas. En sendas investigaciones, los autores convienen que los mecanismos de acción por los cuales los probióticos afectan al sistema inmunológico están todavía por determinar, al igual que la selección de probióticos más eficaces y la dosis-respuesta más segura y efectiva. Estas deficiencias obligan a seguir con más investigaciones en este sentido.

PICKLES EN DOS SEMANAS

Para elaborar pickles en casa se puede comenzar por la variante corta. En este caso, bastan un par de semanas de fermentación para que el producto esté a punto. Se escogen verduras y hortalizas de la temporada, se lavan minuciosamente y se cortan en trozos de tamaño similar. Se añaden a una jarra (vidrio o cerámica) con agua fría y salada hasta cubrir por completo las verduras. Se tapa la jarra con una gasa y una goma elástica y se guarda en un lugar oscuro y fresco (durante el invierno en un armario, en verano en el frigorífico). Al cabo de 2 ó 3 días, se tapa de forma hermética y se deja fermentar durante dos semanas.

A pesar de que la forma tradicional se basa en su elaboración con agua y sal marina (10%-12% de sal marina en agua filtrada), también se pueden usar otros condimentos salados como el tamari (una parte de salsa de soja por cuatro partes de agua) o el umeboshi (2 ciruelas desmenuzadas o 1 ½ cucharadas de pasta para 2 tazas de agua). Para realzar el gusto se pueden añadir aliños de ajo, jengibre, cebolla rallada, jugo o ralladura de cítricos, hierbas aromáticas o especias suaves. Con el fin de que la elaboración de pickles sea más larga basta con dejar fermentar las hortalizas durante 3 y 4 semanas.

http://www.consumer.es/

 

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viernes, febrero 12, 2010

El chocolate negro podría reducir el riesgo de accidente cerebrovascular

Los investigadores señalan que estos hallazgos no son concluyentes

Por Randy Dotinga
Reportera de Healthday

JUEVES, 11 de febrero (HealthDay News/DrTango) -- Justo a tiempo para el día de San Valentín nos llega la noticia de que comer chocolate negro parece reducir el riesgo de accidente cerebrovascular o de muerte tras sufrir esta dolencia.

Pero los hallazgos, que se basan en investigaciones existentes, no son concluyentes, y no demuestran que el chocolate sea bueno para el corazón. Además, los dietistas opinan que comer demasiado chocolate puede ser perjudicial.

Aún así, dos de los tres estudios analizados en la revisión sugieren que el chocolate, el negro en particular, tiene beneficios de salud, dijo el coautor del estudio, el Dr. Gustavo Saposnik.

Si tuviera que elegir entre el chocolate negro, chocolate con leche o chocolate negro, "optaría sin dudarlo por el negro", apuntó Saposnik, director de la Unidad de Investigación del Accidente Cerebrovascular del Hospital St. Michael de Toronto.

Los autores de la revisión, que analizaron tres estudios sobre el consumo de chocolate y accidente cerebrovascular entre 2001 y 2009, tienen previsto publicar sus hallazgos en la reunión anual de la American Academy of Neurology en Toronto en abril.

Un estudio no encontró una relación significativa entre el consumo de chocolate y el riesgo de accidente cerebrovascular o muerte por esta dolencia. Sin embargo, otro encontró que la tasa de accidente cerebrovascular era 22 por ciento más baja entre las personas que comían chocolate una vez a la semana y un tercero informó que la tasa de mortalidad por accidente cerebrovascular era 46 por ciento más baja entre los que comían 50 gramos (poco menos de dos onzas) de chocolate una vez a la semana.

El beneficio de salud podría proceder de los antioxidantes llamados flavonoides que están presentes en el chocolate, dijo Saposnik. Se cree que los antioxidantes evitan el daño celular.

Años atrás, "el mensaje era que el consumo de chocolate se asociaba a un mayor nivel de colesterol LDL [el malo] o quizá a una mayor incidencia de enfermedad cardiovascular", apuntó. "Hoy día, sabemos que todos los chocolates no son iguales".

Entonces, ¿deberían usted y su pareja añadir el chocolate negro a la dieta? "No estoy seguro si podemos hacer alguna recomendación en estos momentos", dijo Saposnik.

Por un lado, es posible que algunos factores además del chocolate estén ayudando a reducir el riesgo de accidente cerebrovascular. Los que comen más chocolate podrían estar más sanos y tener mejor acceso a la atención de salud, por ejemplo, o van al gimnasio más a menudo.

Saposnik dijo que más estudios ayudarán a esclarecer la relación entre el chocolate y el riesgo de accidente cerebrovascular.

Por ahora, dijo la dietista registrada Katie Clark, "se debería tener cuidado al promover el chocolate como un alimento saludable", aunque consumirlo con moderación no plantea problemas.

El chocolate es un fuente rica en grasas saturadas, que eleva el colesterol malo y el riesgo de enfermedad cardiaca, dijo Clark, profesora clínica asistente de la Universidad de California en San Francisco.

Sin embargo, Keith-Thomas Ayoob, profesor asociado de la Escuela de Medicina Albert Einstein de la ciudad de Nueva York, que estudió nutrición, dijo que el chocolate tiene sus beneficios. "Varios estudios indican que incluso un poco de chocolate puede ayudar a reducir la presión sanguínea y a incrementar el flujo de sangre en las arterias. Ambas cosas son buenas para la salud del corazón", destacó. "Es una buena noticia saber que el chocolate no es malo para usted, siempre que lo coma en cantidades moderadas y no aumente de peso por comerlo en exceso".


http://healthfinder.gov/

 

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lunes, febrero 08, 2010

Alimentos integrales para niños y adolescentes

Aumentar su consumo requiere usarlos en los lugares donde comen con frecuencia, como escuelas o el propio hogar

Un mayor consumo de alimentos integrales ayuda en la prevención de enfermedades crónicas y en la estabilización del peso debido, en parte, al control de la saciedad y del apetito. En España, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), mediante la imagen gráfica de la Pirámide de la Alimentación Saludable, da preferencia a los alimentos integrales entre la población infantil, si bien este consejo no se refleja en los hábitos de consumo de niños y adolescentes.

* Autor: Por MAITE ZUDAIRE
* Fecha de publicación: 4 de febrero de 2010

Mucho por mejorar

Los resultados de la mayor encuesta de consumo y práticas dietéticas, "Hábitos alimentarios en la población juvenil española. Estudio Enkid (1998-2000)", revelan que menos de la mitad de los niños y jóvenes españoles de entre 4 y 24 años tiene un buen nivel de alimentación. En el resto de la muestra se reflejan carencias o hábitos alimentarios inadecuados. Entre los datos más relevantes cabe citar que tan sólo una cuarta parte de la población infantil y juvenil toma fruta o zumos y el 80% consume más cantidad de grasa de lo aconsejado. Gustan de productos como la bollería y los snacks industriales, las comidas rápidas y las frituras.

Todavía son muchos los niños y jóvenes, además de numerosos adultos, que optan por los alimentos refinados. El consumo de las versiones integrales les resulta anecdótico. Los adolescentes y jóvenes son grupos de población diana sobre los que se puede y se debe incidir para fomentar unos hábitos alimentarios saludables, dada su preocupación por la relación entre alimentación, aspecto físico, bienestar mental y salud en general.

En un análisis realizado entre una muestra de adolescentes en Estados Unidos, se comprobó que tan sólo el 5% de los menús del comedor escolar daban la posibilidad de comer pan integral. Se estudió la oferta de este pan por ser un alimento de consumo diario y repetido. En la última revisión de menús escolares realizada por CONSUMER EROSKI en 2008 sucedía algo similar: sólo los menús semanales de tres colegios, de los 211 analizados, contemplaban la posibilidad de escoger pan integral. Más anecdótica fue la oferta de platos de arroz y de pasta integrales en los menús infantiles.

En el estudio americano, publicado este mes de febrero en 'Journal of American Dietetic Association' (JADA), además de conocer la frecuencia de consumo de estos alimentos entre adolescentes y adultos jóvenes, se trataron de identificar los factores socio-ambientales, personales y de comportamiento que se correlacionan con un mayor consumo de granos integrales en este sector de población. En el cuestionario se recogían preguntas acerca de la costumbre de comer alimentos integrales en familia o con amigos, si había pan integral en casa o si se estaba seguro de que pudiera cambiar y comer al menos tres porciones diarias de granos enteros (pan, galletas y cereales de desayuno). Se evaluó también el gusto por el pan integral (y los granos enteros) con cuatro respuestas que evaluaban los comentarios desde "muy en desacuerdo" a "muy de acuerdo", así como sobre la percepción que se tiene de los alimentos integrales en relación con la salud.

Los resultados del estudio sugieren que las intervenciones hacia una alimentación más integral deben abordar la disponibilidad de estos productos en los lugares donde los niños y jóvenes acostumbran a comer, como escuelas, hogares o restaurantes. Se ha comprobado que, tanto en los restaurantes y establecimientos de hostelería, como en el ámbito doméstico, no se tiene costumbre de cocinar con productos integrales, sino refinados, una primera deficiencia que se debe tratar.

Camino progresivo hacia lo integral

El niño pequeño que comienza a comer alimentos sólidos es receptivo a estos, sus sabores, olores y texturas. Es el momento adecuado para ofrecerle desde el principio alimentos integrales; desde el pan (se puede comenzar por el pan de molde) hasta el arroz integral. Si el objetivo es mejorar los hábitos, el cambio hacia lo integral ha de ser progresivo para que se mantenga en el tiempo, ya que el niño está acostumbrado a otros sabores y enseguida notará la diferencia, que puede ser la razón de su rechazo.

Los cambios deben ser sutiles pero constantes para que el niño se acostumbre poco a poco a una alimentación más saludable.


  • En los desayunos. El inicio puede ser la elaboración de repostería y masas caseras con harina integral, como el bizcocho. Otra opción consiste en mezclar, a partes iguales, harina refinada e integral. Esta última servirá para la elaboración de otros productos artesanos, como galletas o magdalenas. Un desayuno energético mediante arroz integral con leche y canela puede convertirse en el deseado por los más pequeños si les gusta el sabor dulce. En esta primera ingesta del día, el cambio también pasa por sustituir los cereales más azucarados por otros completos, tipo muesli, con granos enteros de arroz hinchado o de avena. Se puede comenzar por mezclar una cucharada de estos nuevos con los cereales de siempre y aumentar de manera gradual la cantidad.
  • Los almuerzos y meriendas. El pan de molde integral o el pan normal integral es una opción acertada para la preparación de los sándwiches o bocadillos de los más pequeños. Según el último análisis comparativo realizado por CONSUMER EROSKI en noviembre de 2009, los panes de molde integrales son más saludables que los blancos. Tienen más del doble de fibra, menos grasa saturada y son menos calóricos.
  • Las comidas y las cenas. Los cereales integrales (arroz, mijo) y sus productos derivados, como las pastas (espaguetis, macarrones o cuscús, entre otros), el pan integral o las masas para pizza pasan a formar parte de la dieta uno a uno y de forma paulatina para que el niño se acostumbre a su sabor y textura, sin que sufra los inconvenientes de un consumo excesivo de fibra. Cualquier receta de pasta o de arroz se puede elaborar con las versiones integrales de estos alimentos, con la salvedad de que les cuesta más tiempo cocerse.

La AESAN, en su guía "Una alimentación sana para todos" anima a que se elijan alimentos integrales y se integren en los menús infantiles semanales.

MÁS INTEGRAL, MÁS FIBRA

La cantidad en gramos de fibra que necesita consumir un niño a diario se calcula con una fórmula sencilla: a su edad se le suma 5. El incremento de la fibra en la dieta debe hacerse de manera gradual, ya que el exceso puede provocar flatulencia, distensión y dolor abdominal, además de heces blandas e incluso diarrea. La fibra dietética se encuentra en exclusiva en los alimentos de origen vegetal: cereales integrales y derivados (pan, pasta, galletas, bizcochos...), frutas (la fibra abunda en su piel), verduras y hortalizas, legumbres, frutos secos y frutas desecadas. Esta particularidad hace que se puedan considerar alimentos laxantes, cuyo consumo es un remedio seguro para prevenir el estreñimiento.

No es difícil alcanzar los requerimientos diarios de fibra. En el caso de un niño de diez años, los 100 gramos de pan integral que se puede comer a diario entre el bocadillo del almuerzo o la merienda, y los trozos de pan de la comida y de la cena, suponen un aporte de unos siete gramos de fibra, la mitad de la cantidad que necesita en todo el día. Los alimentos integrales, por su riqueza en fibra, redundan en importantes beneficios en el organismo:


  • Ayudan a prevenir el estreñimiento en los niños ya que aumenta el bolo fecal y acelera el movimiento intestinal. Tan importante como aumentar la cantidad de fibra es tomar suficiente agua para evitar que se aglutine en el intestino y forme una masa seca y dura que agrave más el estreñimiento.
  • Sacia más y ayuda al niño a controlar su apetito. Ésta es una importante medida preventiva frente a la obesidad infantil, un problema creciente en este sector de población. Los hidratos de carbono que contienen los alimentos integrales, como el pan, el arroz, la pasta o las legumbres, se absorben de forma lenta, por acción de la fibra. El niño recibe la glucosa -la energía- de forma gradual y este efecto le ayuda a calmar su apetito durante más horas.
  • Ayuda a reducir los niveles de colesterol que, aunque es un trastorno propio de las personas adultas, cada vez son más los niños que lo tienen elevado. Éste se relaciona con el desarrollo de trastornos cardiacos.

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sábado, enero 30, 2010

Bebidas de zumo y leche, ¿dos alimentos en uno?

Desde el punto de vista nutritivo, no equivalen ni sustituyen a un vaso de leche y una ración de frutas

A pesar de las tres raciones diarias de fruta aconsejadas por dietistas-nutricionistas, éste es uno de los alimentos que más cuesta consumir, tanto en niños como en adultos. El interés por su ingesta ha propiciado que la industria alimentaria diseñe una única bebida láctea con zumo de frutas, que se completa con vitaminas añadidas y una larga lista de aditivos.

* Autor: Por MAITE ZUDAIRE
* Fecha de publicación: 28 de enero de 2010

La publicidad sugiere que esta bebida se considere como un "alimento completo". Se asegura que aúna los beneficios de la leche, en referencia a las proteínas y el calcio, y las vitaminas de la fruta. Esta afirmación puede favorecer que el consumidor vea estos productos como sustitutos del desayuno en caso de falta de apetito, de prisas o para los niños a quienes no les agrada la leche o la fruta. La realidad es que estas bebidas no sustituyen, desde el punto de vista nutricional, un desayuno nutritivo y tradicional compuesto por un vaso de leche y otro de zumo (además de los cereales, el pan o las galletas) porque no equivalen a una ración de lácteos y otra de fruta, como se puede pensar.

Zumo concentrado y poca leche

"El zumo contiene una gran cantidad de frutas, leche y vitaminas A, C y E y 0% materia grasa". Ésta es la opinión y valoración que un consumidor realiza en un foro de Internet sobre estas bebidas y que coincide con otros tantos usuarios en distintos foros. El comentario de otra consumidora aboga por "comprar el zumo con leche" a su bebé porque no quiere la leche y sólo toma zumo.

En estos casos se refieren a marcas concretas, si bien tras analizar la lista de ingredientes y el etiquetado nutricional de las más conocidas, se comprueba que la composición es casi similar. Apenas cambia la cantidad de ingredientes, mientras que el orden de los mismos las distingue en sabor, aroma y textura. En el etiquetado, el primer ingrediente de la lista es el más abundante, mientras el resto disminuye de manera sucesiva, hasta el final.

La confusión de muchos consumidores respecto a la composición de estos productos obliga a explicarla con detalle. En general, son bebidas envasadas en tetrabrik, con una capacidad de 330 mililitros y un formato similar a los zumos de fruta tradicionales. La composición media de estas bebidas es: un zumo de frutas a base de concentrados y poca leche.

La cantidad del primero es variable. Oscila desde un 7% hasta un 41% de una mezcla de zumos concentrados (la mayoría multifrutas). Esto significa que el aporte de zumo por cada envase varía bastante de unas marcas a otras, desde apenas 23 ml hasta 135 ml en los envases que contienen más zumo concentrado.

Respecto a la leche, la cantidad es escasa. Los de mayor contenido destacan con un 30% de leche desnatada, que equivale a 100 ml por cada tetrabrick (la mitad de un vaso); los de cantidades inferiores añaden un 10%, que se traduce en 33 ml de leche por envase. En la mayoría se detectan azúcares añadidos, que son los nutrientes más destacados y que dan el valor energético al producto, además de vitaminas y minerales adicionados. Todos son muy similares en el contenido de multitud de aditivos estabilizantes, colorantes, acidulantes y aromas; y algunos son necesarios para conseguir mezclar leche con zumos, muchos de ellos de frutas cítricas.

Estas bebidas cumplen su función refrescante e hidratante y resultan muy apetecibles y cómodas, pero no equivalen desde el punto de vista nutritivo a un vaso de leche y a una ración de frutas. A pesar de que su aporte calórico es moderado, sobresale su contenido en azúcares simples, en particular, cuando son añadidos.

Distinguir los sabores

La mayoría de estas bebidas se caracterizan por una mezcla de zumos a base de concentrado. De manzana, naranja, uva y puré de melocotón; de manzana, piña, limón y mango; o con frutas más exóticas como maracuyá, mango, guayaba o papaya, si llevan el adjetivo de "frutas tropicales". No obstante, en una misma marca, el zumo de base siempre se repite y la diferencia la marcan los aditivos aromatizantes (papaya, maracuyá y guanabana; o piña y coco).

Los fabricantes añaden vitaminas y fibra para suplir los nutrientes aportados de manera natural por la fruta fresca, pero la mezcla indefinida de sabores, en especial para los niños, influye de manera negativa en la educación del gusto. No permite identificar los sabores concretos de cada fruta, cuya mezcla, en tan poca proporción de zumo, se deduce de la propia etiqueta (naranjas, zanahorias, piña, maracuyá, mango, guayaba, albaricoques y papayas).

ZUMOS DE FRUTA Y OBESIDAD

El consumo de bebidas azucaradas se ha incrementado de forma exponencial en las últimas décadas y ha coincidido con una mayor prevalencia del sobrepeso y la obesidad en los países occidentales. Estas bebidas contribuyen, en gran medida, al aporte de energía y azúcares de parte de la población, tanto de niños como de adultos.

En ocasiones, ambos las toman como tentempié en almuerzos y meriendas, aunque no es un hábito adecuado. Hay sobradas evidencias que vinculan el exceso de peso y el consumo de bebidas azucaradas entre horas, como para desaconsejar su consumo en el contexto de una dieta saludable.

Aunque el foco de atención en relación con la obesidad se centra en el consumo de refrescos, otras bebidas dulces con azúcares añadidos, como algunos zumos de frutas, también se asocian al exceso de peso. Así lo advierte la última revisión sobre este tema realizada por el Department of Nutrition, de la Harvard School of Public Health, en Boston (Estados Unidos), que concluye que "las bebidas endulzadas con azúcar, en particular las refrescantes, proporcionan escasos beneficios nutricionales, aumentan el peso y, probablemente, el riesgo de diabetes, fracturas y caries dental".

http://www.consumer.es/

 

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lunes, enero 25, 2010

Necesidades de vitamina B1

Los cereales integrales, las legumbres y la carne de cerdo son los alimentos que concentran más tiamina

La vitamina B1, o tiamina, pertenece al grupo de las vitaminas hidrosolubles. Participa en el metabolismo de los hidratos de carbono, un factor que permite al organismo obtener el máximo rendimiento energético a partir de estos macronutrientes. Otras funciones son la nutrición de las neuronas y los nervios, además de colaborar al buen funcionamiento del sistema nervioso. En nutrición clínica, el mayor uso terapéutico de la tiamina como suplemento se debe al tratamiento de los trastornos neurológicos, como la polineuropatía, que se desarrolla, sobre todo, por un déficit dietético de la vitamina y por una deficiencia secundaria a un alcoholismo crónico. Los alimentos donde más abunda son los cereales integrales y los productos elaborados a partir de estos. La dieta actual, sin embargo, se caracteriza justo por lo contrario: la abundancia del consumo de cereales refinados.

* Última actualización: 21 de enero de 2010

Los requerimientos diarios de tiamina se relacionan con la necesidad de energía, en particular, que deriva de los carbohidratos. Se necesitan 0,33 mg por cada 4.400 kJ de energía (unas 1.051 Kcal) y, por tanto, se recomienda una ingesta de 0,5 mg/1.000 Kcal, en general, para personas adultas y niños. Las "Ingestas recomendadas para la población española", descritas por el Departamento de Nutrición de la Universidad Complutense de Madrid, establecen los requerimientos de tiamina según la edad, el sexo y la situación fisiológica.

En los niños pequeños de entre 6 y 10 años, la ingesta recomendada es de 0,8 miligramos diarios. Las mujeres requieren de media 0,9 mg/día; hasta 1 mg diario las adolescentes de 13 a 16 años, las mujeres embarazadas y lactantes; y se reduce a 0,8 mg/día a partir de los 50 años. En los hombres, la media es de 1,1 mg/día, y hasta 1,2 mg diarios entre 16 y 40 años. Al participar la tiamina en el metabolismo de los carbohidratos, quienes consuman más cantidad de alimentos ricos en este nutriente (legumbres, patatas, pasta, arroz, pan y demás cereales y derivados) necesitarán un mayor aporte de tiamina.

Las diferencias entre los distintos grupos de población son minúsculas. Una dieta equilibrada compuesta por variedad de alimentos es suficiente para obtener la cantidad recomendada de vitamina B1, ya que la contienen numerosos alimentos.

Los cereales: integrales y biológicos

El difosfato de tiamina es la forma activa de la vitamina. Este compuesto abunda en los cereales integrales. Una de las causas de deficiencia es el hecho de que la mayoría de alimentos que se consumen son refinados (harina con la que se elabora el pan, las galletas, la pasta, las masas, la repostería y la bollería o el arroz blanco). Durante el proceso de refinado se elimina la cáscara de los cereales, la parte donde no sólo se localiza la tiamina, sino también otras vitaminas hidrosolubles (B2, B3, B9).

La tiamina se distribuye en gran variedad de alimentos, si bien los cereales integrales y la carne de cerdo son la referencia. Las carnes tienen de media entre 0,11 y 0,15 mg/100 g, mientras que el cerdo concentra hasta 5 ó 6 veces más. Se calcula que 100 gramos de solomillo contienen 0,90 mg, casi el doble que la misma cantidad de lomo de cerdo (0,52 mg). La soja fresca y las lentejas son las leguminosas que más cantidad concentran, alrededor de 0,60 mg/100 g, aunque la fuente alimentaria más importante de esta vitamina en la dieta son los cereales, si se consumen integrales.

El arroz integral tiene 0,40 mg/100 g de tiamina, el doble que el arroz blanco. Como complemento de la dieta, destaca el germen de trigo, con 2 mg por 100 g de producto. No obstante, aunque se tome como suplemento, la cantidad ingerida es tan pequeña que no revierte en el aporte que cabe suponer.

Signos de una rápida deficiencia

La tiamina es necesaria para todos los tejidos. Se encuentra en altas concentraciones en el músculo esquelético, el corazón, el hígado, los riñones y el cerebro. Sirve como un cofactor para varias enzimas que participan en el metabolismo de los hidratos de carbono. Las enzimas son importantes en la biosíntesis de diversos componentes celulares como los neurotransmisores y para la producción de equivalentes de reducción utilizados en la defensa del estrés oxidativo.

Al ser una vitamina hidrosoluble, su aporte dietético debe ser frecuente. Se ha documentado que el agotamiento agudo de esta vitamina en personas con una dieta estricta deficiente en vitamina B1 aparece hacia los 18 días, si bien la causa más común de deficiencia en los países ricos es el alcoholismo. El alcohol interfiere en su absorción intestinal y en su utilización celular. Estos efectos indeseados contribuyen a la prevalencia de la deficiencia de tiamina en personas con esta dependencia.

La carencia de tiamina se asocia con algunos trastornos como pérdida de apetito, debilidad, bajo estado de ánimo y polineuritis. Los síntomas más comunes de la polineuritis son: hormigueo de las articulaciones inferiores, entumecimiento, ardor en los pies o debilidad. En casos más acentuados, a la polineuritis se une la depresión, la confusión mental y la taquicardia. Estas manifestaciones más graves son síntomas de una enfermedad denominada beriberi, causada por la deficiencia dietética crónica de tiamina y que puede dañar el corazón o el sistema nervioso (neuropatía o síndrome de Wernicke-Korsakoff).

ANTICONCEPTIVOS Y VITAMINA B1

Los conocimientos que se tienen de los efectos de los anticonceptivos orales sobre el metabolismo de los nutrientes, en particular de las vitaminas, son abundantes. Se sabe que estos medicamentos incrementan los niveles séricos de vitamina A, mientras que otras, como la B1, B2, vitamina C y ácido fólico, se cuantifican en niveles orgánicos menores. Es necesario realizar una revisión de la dieta en caso de tomar anticonceptivos para evitar deficiencias vitamínicas.

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domingo, enero 10, 2010

Las frutas más ricas en vitamina C

Frutos exóticos como el kakadu, el camu-camu o la acerola aportan entre 20 y 100 veces más vitamina C que las naranjas

Algunas frutas exóticas poco o nada conocidas en nuestro país desbancan a las de cultivo tradicional por su contenido en vitamina C (ácido ascórbico). El kakadu, de origen australiano, es la primera del ranking. Le sigue el camu-camu, una fruta pequeña de origen sudamericano, y la acerola, una baya de color amarillo rojizo. Cualquiera de ellas contiene entre 20 y 100 veces más cantidad de este nutriente que las naranjas, referencia en la gastronomía por su riqueza vitamínica.

* Autor: Por MAITE ZUDAIRE
* Fecha de publicación: 16 de octubre de 2009

El ácido ascórbico es un nutriente cuyo aporte de vitamina C es excelente a través de la fruta cruda, al natural, con un mínimo de procesado. Las necesidades diarias rondan los 60 miligramos para una persona adulta sana, una cantidad que se suple al consumir una ración de cualquiera de las frutas más ricas en vitamina C.

Kakadu, la fruta australiana

El kakadu, de nombre científico "Terminalia Ferdinandiana", es una fruta originaria de Australia. Este árbol de hoja caduca esculpe junto con otras especies salvajes las planicies tropicales de la zona norte y occidental de este continente. Después de que científicos de la Unidad de Nutrición Humana de la Universidad de Sydney confirmaran su excepcional contenido en vitamina C, la fruta kakadu empieza a ser más conocida.

Este fruto puede contener hasta cinco gramos de vitamina C por 100 gramos de fruto, unas 100 veces más que una naranja. La segunda fruta más rica en este nutriente es el camu-camu. Su composición destaca por el alto contenido de folatos y de compuestos fenólicos antioxidantes, así como por su proporción de ácido elágico y gálico, que han demostrado propiedades similares.

Estos frutos tienen la forma de una almendra, puntiaguda, y el tamaño de una ciruela, de ahí que se les conozca como la ciruela kakadu. Son de color verde y en su interior contienen una semilla dura. La carne es comestible pero con un ligero sabor ácido y amargo, que deja en la boca un regusto poco agradable, similar a la cáscara de limón.

Los aborígenes elaboran con el kakadu una deliciosa mermelada que tiene aspecto gelatinoso cuando está cocida. Otro de sus usos culinarios es la elaboración de salsas y jugos. Su extracto se suma a los zumos de Goji, açai, mangostán, arándanos, cerezas y granada, considerados los de mayor concentración de compuestos antioxidantes. La industria alimentaria estudia la viabilidad de fabricar zumos y helados o vender los componentes nutracéuticos obtenidos de la fruta, por su nivel extraordinario de ácido ascórbico natural, como base para el enriquecimiento de alimentos o bebidas. Diversas empresas de cosméticos en todo el mundo han lanzado una línea con extracto de kakadu como uno de sus ingredientes.

Frutas supernutritivas

El camu-camu ("Myrciaria dubia") es de origen sudamericano. Reúne hasta tres gramos de vitamina C por 100 gramos de fruta, unas 40 veces más que en la misma cantidad de naranjas. De forma esférica, con apenas tres centímetros de diámetro y 20 gramos de peso, se asemeja a una cereza.

Las acerolas ("Malpighia emarginata") son unas bayas exóticas que merecen mención también por su extraordinaria concentración de ácido ascórbico: de 695 a 4.827 mg por 100 gramos. El fruto es pequeño, con un diámetro de uno a cuatro centímetros y un peso que varía de dos a 15 gramos. La fruta en desarrollo tiene color verde y se torna amarilla y rojiza a medida que madura. La acerola se comercializa como fruta fresca y en zumos, mermeladas, helados, gelatinas y dulces.

Según datos suministrados por la Universidad de Sevilla y la Universidad do Vale do Itajaí, Santa Catarina (Brasil), es en este país donde las condiciones de suelo y clima son las más idóneas para su cultivo, de ahí que sea el principal productor mundial.

De las frutas de consumo que forman parte de la gastronomía tradicional española destacan por su contenido en esta vitamina las bayas como las grosellas negras (160 mg/100 g), la naranja (52 mg), las mandarinas (41 mg), el melón (23 mg), la nectarina (20 mg) y el pomelo (37 mg). De origen australiano también es el kiwi, que desbancó a la naranja como fruta rica en ácido ascórbico: aporta de media 70 mg de este nutriente por 100 gramos. Otras frutas tropicales ricas en vitamina C y cuya presencia en los mercados cada vez es más común son la guayaba (180 mg), el litchi (60 mg), el mango (44 mg) y la papaya (64 mg).

NECESIDADES DIARIAS DE VITAMINA C

Las necesidades diarias de vitamina C para una persona adulta sana se estiman en 60 miligramos. Una única ración de cualquiera de las frutas mencionadas sirve para cubrir este requerimiento. Desde el punto de vista nutritivo, se debe insistir en la promoción del consumo de alimentos naturales como fuente de vitamina C, ya que está más biodisponible, por la sinergia que ejercen otros muchos compuestos del propio alimento, como el ácido cítrico, que potencia la acción orgánica de la vitamina.

La capacidad antioxidante de los alimentos se mide con el método ORAC (Capacidad de Absorción de Radicales de Oxígeno). El Departamento de Sanidad de los Estados Unidos (USDA) ha publicado una lista con los alimentos más antioxidantes, entre los que se encuentran las frutas citadas.

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